El
interés fundamental del mundo cartaginés en
las Baleares radicaba en la posibilidad de reclutar contingentes
de guerreros especializados, los HONDEROS.
Con su arma, la HONDA, fabricada con fibra de junco, lanzaban
proyectiles de forma ovalada y peso uniforme (100g), labrados
en piedra local.
La fuerza y puntería de estos guerreros eran proverbiales
gracias a un adistramiento dirigido por las propias madres
ya desde la infancia.
En el campo de batalla su misión consistía
en romper el orden defensivo del adversario y por eso luchaban
en primera línea.
Al parecer, los honderos rechazaban la moneda como forma
de pago, exigiendo a cambio VINO y MUJERES.